La clase media argentina ha dejado de ahorrar, ya que sus ingresos apenas alcanzan para cubrir gastos esenciales. El ahorro, que antes permitía darse gustos como vacaciones o salidas, se ha vuelto una meta inalcanzable para la gran mayoría.
La compra de ropa y calzado ha disminuido drásticamente. Las personas recurren a "recauchutar" o arreglar prendas y calzados que ya poseen, ante la imposibilidad de adquirir nuevos artículos. Esta situación refleja la profunda crisis económica que atraviesa el país.