La postura de Netanyahu es clara: mientras exista Hamás, no habrá acuerdo ni colaboración. Considera que la propuesta de ceder el gobierno a civiles es una maniobra política y que la recuperación de Gaza está lejos sin acuerdos sobre seguridad.
La situación actual se describe como una parálisis diplomática, con ataques diarios y falta de respeto al alto el fuego. Se busca, impulsado por Estados Unidos, llegar a un acuerdo y mantener el cese de hostilidades para facilitar la ayuda humanitaria.
Netanyahu enfatiza que la reconstrucción de Gaza depende tanto del cemento como de la confianza, y mientras no existan acuerdos sobre seguridad, la recuperación será difícil.