En Venezuela, la búsqueda de sobrevivientes en Caracas y La Guaira, las zonas más afectadas por dos terremotos, continúa con angustia. La postal en Caracas es de personas viviendo en carpas en las calles por temor a regresar a sus edificios, algunos de ellos con daños estructurales evidentes.
Los testimonios reflejan el trauma vivido, la dificultad para dormir y la constante zozobra ante las réplicas. María, residente de un edificio en Caracas, relata el miedo de volver a su hogar debido a las grietas, mientras que José Navas describe la experiencia del terremoto como un evento que lo dejó traumatizado y ahora duerme en una carpa.
A pesar de la ayuda humanitaria recibida, la situación es muy difícil para los damnificados. Se menciona la discrepancia en las cifras de fallecidos y desaparecidos, y la urgencia de obtener información verídica por parte del gobierno. La esperanza de encontrar con vida al niño Fabio, de 9 años, se mantiene a pesar de que las tareas de rescate en su edificio han finalizado, con su padre aferrado a la creencia de que su hijo aún está atrapado entre los escombros.
Los rescatistas, incluyendo bomberos españoles y brigadistas portugueses, trabajan incansablemente, pero la lentitud de los protocolos y el agotamiento de los voluntarios locales generan frustración. Se destaca la labor de los perros de rescate y la necesidad de transparencia en la información oficial sobre el número de víctimas.