El dueño del estadio de Atlanta, Arthur Blank, ha impuesto una política de precios bajos para la comida y bebida, fijando el costo del pancho en dos dólares, el más barato del Mundial.
Esta medida contrasta con la política de la FIFA y de otros estadios, donde los precios pueden llegar hasta los 20 dólares. La decisión de Blank busca beneficiar a los aficionados y se alinea con su política de precios para los equipos locales.