La UEFA emitió un comunicado expresando su descontento con la FIFA por la revocación de la tarjeta roja al futbolista Balogun, a raíz de un pedido de Donald Trump.
La confederación europea considera que la decisión "cruzó una línea roja" y que la integridad del juego se ve comprometida cuando actores externos influyen en las reglas. Califican la medida de "incomprensible e injustificable".
La polémica se originó cuando Trump intercedió para que Balogun pudiera jugar un partido crucial, lo que generó acusaciones de abuso de poder y trampa, especialmente al ser Estados Unidos el país anfitrión del mundial.