Se desata un escándalo en el Mundial por la insólita decisión de la FIFA de levantar la sanción a Balogún, el goleador de Estados Unidos, tras una aparente intervención del presidente Donald Trump. Esta medida, calificada como "escandalosa", "polémica" e "insólita", ha generado fuertes críticas y debate.
La eliminación de Brasil parece haber opacado temporalmente esta noticia, pero la gravedad de la situación es innegable. Se recuerda la influencia de Trump en eventos deportivos previos, como el sorteo del Mundial y la entrega de un premio Nobel de la Paz, sugiriendo un patrón de intervención que genera cuestionamientos sobre la imparcialidad de las decisiones de la FIFA.
La FIFA, bajo la dirección de Infantino, enfrenta serias acusaciones de manipulación y favoritismo, especialmente hacia Estados Unidos, sede de futuros eventos deportivos. La relación entre la FIFA y el poder político estadounidense se pone en tela de juicio, y se anticipa que este escándalo tendrá repercusiones a largo plazo.