Las carpas que sirven de refugio a los damnificados del terremoto en Venezuela no son impermeables, lo que agrava la situación durante la temporada de lluvias. La desesperación lleva a buscar materiales de construcción, como palés de madera, para intentar mejorar las precarias viviendas temporales.
Esta situación grafica la magnitud del desastre y la dificultad que enfrentarán las personas para reconstruir sus vidas. La falta de recursos y la crudeza del clima complican aún más la recuperación de quienes lo perdieron todo.