Se relata la experiencia de una mujer que, tras sufrir abuso por parte de Mario Pergolini hace 21 años, decidió hacerlo público. Describe cómo el evento se le "escapó" en una conversación y cómo, tras recibir asesoramiento profesional, cambió el término de "acoso" a "abuso".
La denunciante expresa su dolor no tanto por el hecho en sí, sino por la reacción de personas conocidas y del ambiente, quienes, en lugar de apoyarla, la cuestionaron o minimizaron su relato. Menciona también haber sido objeto de ataques por parte de Janina La Torre.
A pesar de haber superado la situación a nivel laboral y no buscar venganza, considera la posibilidad de iniciar acciones legales contra Pergolini por la verdad. Sin embargo, reconoce que hacerlo implicaría invertir mucha energía en un proceso que podría ser devastador.