En la ciudad de Dobropilia, en la región de Donetsk, Ucrania, un "Punto de Invencibilidad" creado por el gobierno funciona como un refugio para los habitantes que decidieron quedarse a pesar de los continuos ataques rusos, la falta de electricidad, gas e internet.
Este centro ofrece servicios básicos como agua, electricidad, calor, duchas, lavarropas y la posibilidad de cargar teléfonos, aunque de forma precaria y por breves lapsos diarios. Los vecinos aprovechan al máximo estos momentos, conscientes de que es lo único que les queda en medio de la devastación.
El responsable del centro, a pesar de saber que su labor tiene un límite, no planea cerrar mientras tenga un generador y reciba suministros. La ciudad se encuentra a menos de 15 kilómetros de la línea del frente, y su caída podría abrir un nuevo flanco para el avance de las tropas rusas.