Se advierte sobre la persistencia de las estafas virtuales, especialmente los secuestros virtuales, que afectan a personas de todas las edades.
Los delincuentes suelen llamar a teléfonos aleatorios, a menudo en momentos de relajación de la víctima, y simulan tener a un familiar secuestrado para exigir dinero.
Se relata el caso de una persona que, mientras estaba en una clase de teatro, recibió una llamada de este tipo y decidió jugar con el estafador, grabando la conversación.