Se narra una experiencia de intento de secuestro virtual, donde un hombre recibió una llamada simulando que un familiar estaba secuestrado y exigiendo dinero.
El hombre, que se encontraba en una clase de teatro, decidió jugar con el estafador, grabando la conversación y actuando para mantener la calma de la supuesta víctima.
Durante la llamada, se discuten montos de dinero y se intercambian direcciones, mientras el estafador intenta mantener el control y la coacción.