Una mujer, Georgina, relata cómo fue víctima de un intento de secuestro virtual. Recibió una llamada a las 3 de la mañana de un número desconocido, donde un hombre se hizo pasar por su hijo Tomás y le exigió dinero.
A pesar de la presión y el miedo, Georgina logró darse cuenta de que no era su hijo por la forma de hablar y la voz. Logró insultar a los estafadores y colgar, pero se preocupa porque tenían datos sobre su familia, lo que sugiere que la llamada no fue al azar. Se recomienda a la audiencia estar atenta y cortar la comunicación ante este tipo de engaños.