Luciana se enfrenta a su primer pesaje de eliminación, y a diferencia de la semana anterior, prefiere pesarse un día antes para tener control sobre su situación. Aunque rompió la barrera de los 100 kilos, aún no sabe si hubiera estado en alerta.
La participante prefiere saber su peso exacto, incluso si eso implica tener la "remera rosa" (indicativo de estar en riesgo), antes que la incertidumbre actual. La posibilidad de quedarse o irse del programa depende de este pesaje, y ella busca tener la mayor cantidad de información posible para afrontar la competencia.