La falta de agua potable en Venezuela tras el terremoto representa un grave riesgo de epidemias, con estimaciones que apuntan a la necesidad de cientos de plantas potabilizadoras.
Se proyecta que en los próximos meses podrían surgir enfermedades como el cólera, que en Haití causó la muerte de 1.600 personas adicionales post-terremoto, y otras enfermedades infecciosas.
La organización de la ayuda es crucial para prevenir estas crisis sanitarias, especialmente en una población con bajas tasas de vacunación contra el tétanos y otras enfermedades.