Sofi Jiménez reflexiona sobre las críticas hacia los influencers que cubren el Mundial, reconociendo que no es periodista deportiva sino comunicadora social. Explica que su enfoque es compartir su experiencia personal y que entiende que el mundo influencer ha crecido y las marcas lo aprovechan.
Considera que las personas mayores deben adaptarse a esta nueva realidad y que hay público para distintos tipos de contenido. Defiende que su trabajo es legítimo y que ella pone límites cuando recibe agresiones.