Se genera un debate sobre la cobertura del Mundial, diferenciando entre periodistas profesionales e influencers. Jorge Rial critica la calidad de las notas de los famosos, tildándolas de "notas de mierda" con anécdotas personales y poca sustancia.
Se cuestiona la formación y creatividad de quienes cubren el evento, contrastando con la labor de profesionales como Rama Pantoroto en coberturas anteriores.