Para ser llenos del Espíritu Santo, el apóstol Pablo nos da una clave: glorificar a Dios en nuestras conversaciones. Al reunirnos, debemos hablar entre nosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales.
Cantar salmos significa cantar la palabra de Dios, ofreciendo una enseñanza espiritual a través de la música. Nuestras canciones deben reflejar la palabra y el Evangelio puro del Señor, honrando a Dios en nuestras conversaciones y alabanzas.