La situación en los hospitales venezolanos es crítica tras los terremotos, agravando la emergencia humanitaria preexistente. Los ciudadanos colaboran llevando insumos básicos como vendas, algodones y gasas, elementos que normalmente deben ser comprados por los pacientes.
La escasez de suministros médicos, incluyendo guantes quirúrgicos, se suma a la falta de infraestructura y personal, complicando la atención a los heridos. La situación se agrava dado que Venezuela ya enfrentaba una compleja emergencia humanitaria antes de los sismos.