Se cuestiona la efectividad del nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, y la estrategia del gobierno de centrarse en la economía, ignorando la política y las internas del gabinete.
Las restricciones impuestas a la prensa en Casa Rosada, ordenadas por Karina Milei y Javier Milei, limitan la cobertura y generan desconfianza en el sector.
La falta de claridad sobre el rol y las declaraciones del vocero, sumado a las dificultades de acceso para los periodistas, evidencian una comunicación deficiente por parte del gobierno.