Se comenta la aparente salida de Adorni de su rol de vocero presidencial y el nombramiento de Adrián Ravier en su lugar.
Se critica la imagen del escritorio de Adorni, que se muestra vacío, como símbolo de inactividad o desinterés. Se sugiere que Adorni ya no es útil para el gobierno, a menos que su función sea extorsionar.
Se recuerda la disputa pública en Twitter entre Milei y Adorni, donde el presidente criticaba duramente la capacidad mental y el conocimiento de su entonces vocero. A pesar de esto, Milei habría nombrado a Ravier como su vocero, generando sorpresa ante la aparente contradicción.