El nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, se presentó oficialmente y anunció un cambio rotundo en la comunicación del gobierno, buscando centrarse en las políticas y la gestión, y dejando atrás el escándalo que ha afectado la imagen del jefe de gabinete, Manuel Adorni.
Ravier reconoció implícitamente que el caso Adorni ha paralizado la gestión, frenado la sanción de leyes y generado un "descontrol comunicacional". Con un perfil más económico y doctorado en el exterior, Ravier buscará un "borrón y cuenta nueva" respecto al estilo de comunicación de Adorni, enfocándose en la recuperación económica del país y la "batalla cultural".