Se evoca la memoria de la dictadura para contrastarla con la democracia actual, criticando la defensa de lo indefendible y la posible destitución de Adorni.
Se insta a los periodistas y a la sociedad a ponerse del lado de la gente y a ser diferentes, en lugar de seguir las posturas de facciones políticas como los K o los que apoyan a Milei, señalando que todos tienen sus ideales pero lo importante es ser genuino.