Un hombre fue condenado a la pena mínima de 10 años de prisión por apuñalar 37 veces a su expareja. La decisión judicial generó controversia y es difícil de comprender para los familiares de la víctima.
El agresor fue considerado una persona "destruida", lo que habría influido en la atenuante de la pena. El caso resalta la problemática de la violencia de género y la aplicación de sentencias.