Un nuevo y trágico caso de presunto maltrato infantil sacude Salta con la muerte de Tiago Altamirano, un niño de dos años que ingresó al hospital en estado crítico. La madre y el padrastro afirmaron que la caída de la cama fue la causa, pero los médicos constataron heridas incompatibles con esa versión, lo que llevó a su detención preventiva.
La investigación revela un historial de violencia y denuncias previas. La abuela del niño había realizado cinco denuncias alertando sobre la situación, pero la justicia, según los panelistas, actuó con lentitud e ineficiencia. Se cuestiona la priorización de la madre en casos de separación y la falta de intervención estatal efectiva, a pesar de la existencia de líneas de ayuda como el 102.
El debate se centró en las posibles causas del deceso: si la madre participó activamente en los golpes o si fue víctima de violencia ejercida por el padrastro, un hombre de 32 años. Se menciona la existencia de denuncias cruzadas por violencia de género y la dificultad para determinar la veracidad de los hechos ante la falta de resultados de la autopsia y el informe forense.
Se critica la inoperancia de la justicia y la falta de difusión de los canales de ayuda para menores. Se recuerda un caso similar en Comodoro Rivadavia (Ángel López) y el caso de Lucio, donde las lesiones previas y los informes escolares ya alertaban sobre la situación de maltrato. La esperanza reside en el informe forense que determinará las causas exactas de la muerte de Tiago.