Se inicia una oración pidiendo a Dios que intervenga con su poder, reconociendo su presencia en Sion y Jerusalén, simbolizando la fortaleza de Jesús.
Se expresa la fe en que solo es necesario creer e invocar el nombre de Dios para que Él actúe y se vean maravillas.
Se pide a Dios que toque a las personas presentes y actúe en ellas, confiando en que no falla y está con ellos para vencer todas las batallas en el nombre de Jesús.