Se argumenta que el kirchnerismo opera como una "mafia de poder" con ejecutores, cerebros y "consigliere", a diferencia de la "casta" que puede incluir a personas sin fines de lucro.
Se menciona a Jessica Sirio como un eslabón de esta cadena mafiosa, y se cuestiona la ausencia de Isaurralde en la investigación, sugiriendo que está protegido o escondido.
Se hace referencia a figuras como Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Lázaro Báez y Parrilli en el contexto de esta estructura mafiosa, y se compara el funcionamiento con películas del género.