Una histórica ola de calor azota París, con temperaturas que superan los 40 grados y se espera que continúen así durante el fin de semana. La ciudad se prepara para los días más difíciles, con medidas para mitigar el impacto del calor extremo.
Se han instalado bebederos en zonas turísticas como los Campos Elíseos para que la gente pueda refrescarse. Sin embargo, la infraestructura de la ciudad no está completamente adaptada a estas temperaturas, evidenciado por la falta de aire acondicionado en transportes y escuelas.
Los hospitales ya reportan una sobrecarga de pacientes debido a golpes de calor. Monumentos como la Torre Eiffel y el Museo del Louvre han modificado sus horarios para proteger a los trabajadores y al público. Se recomienda a la población tomar precauciones, como mantenerse hidratado y evitar esfuerzos físicos, especialmente durante las horas pico de calor, a partir de las 2 de la tarde.