Europa, y en particular Francia, atraviesa una ola de calor extrema con temperaturas récord que ya ha provocado al menos 40 muertes. París registró la noche más calurosa de su historia, con mínimas que no descienden de los 27 grados, y se esperan temperaturas superiores a los 40 grados en gran parte del continente hasta el viernes.
Las altas temperaturas han llevado a medidas preventivas como el cierre de colegios y la suspensión de transportes. En Francia, la prohibición del uso de aire acondicionado por considerarse contaminante, y la falta de preparación de muchas edificaciones para estas temperaturas, agravan la situación. El debate se centra en si flexibilizar las normativas para permitir el uso de aire acondicionado en escuelas y edificios históricos.