Europa atraviesa una ola de calor sin precedentes, generada por una cúpula de aire cálido proveniente del Sahara e impulsada por el anticiclón africano. Las temperaturas en algunos puntos del continente superan los 40 grados centígrados.
Este fenómeno, que combina alta presión, humedad y temperaturas extremas, ha provocado muertes, cierre de escuelas y cancelación de trenes. Francia es uno de los países más afectados, registrando la noche más calurosa desde 1947.