Europa enfrenta una ola de calor sin precedentes con noches tropicales y temperaturas que superan los 40 grados en algunas ciudades como Sevilla.
La crisis hídrica se agrava con sequías extremas, restricciones de agua y el cierre de fuentes, afectando especialmente al sur de Italia, España y Grecia.
Expertos atribuyen la situación a la confluencia de olas de calor del Caribe y África, poniendo en riesgo la logística y el suministro de agua potable en el continente.