Se informó sobre una trágica ola de calor en Francia, que ha provocado al menos 40 muertes, la mayoría jóvenes ahogados al intentar refrescarse en ríos y lagos.
Las temperaturas superaron los 40 grados, llevando al primer ministro francés a declarar que son las primeras víctimas de una "crisis climática feroz".
Se interpretó esta declaración como una postura política ante otras potencias que minimizan el cambio climático y sus consecuencias.