Se subraya que nadie, por sí solo, tiene el poder de ganar el corazón de otra persona. Aunque se pueda captar la atención, no se puede acceder al corazón, el cual es esquivo. Jesús afirmó que solo su Espíritu tiene el poder para lograrlo.
Por ello, es crucial estar revestidos del Espíritu. Si la presencia y el poder del Espíritu Santo fueron tan importantes para Jesús, también deben serlo para los creyentes. Se reitera que el éxito en la vida y el ministerio depende de ser llenos de este poder, ya que solo así se pueden deshacer las obras de Satanás y hacer avanzar el reino de Dios.