Se debate la viabilidad de la dolarización en Argentina, argumentando que la falta de dólares y un sistema financiero adecuado son impedimentos. Se señala que, incluso ofreciendo la opción de transacciones en dólares y sancionando la inocencia fiscal, la población prefiere mantener el uso del peso.
Se enfatiza que no se puede imponer la dolarización por la fuerza y que la decisión de la gente de usar pesos debe ser respetada. Se menciona la sanción de la ley de inocencia fiscal como un avance, restaurando la presunción de inocencia frente al fisco.