Una familia con un bebé recién nacido soporta el frío y la incertidumbre en una fila de GNC que podría extenderse por horas, sin garantías de poder cargar combustible.
La situación expone la vulnerabilidad de los sectores más desprotegidos, quienes deben exponer a sus hijos a condiciones extremas por la necesidad de acceder a un servicio básico.
Se cuestiona la ausencia de asistencia de defensa civil o municipal ante la emergencia, mientras las familias esperan sin saber si podrán llegar a sus hogares.