La situación en las estaciones de servicio de La Plata y Berisso se torna crítica, con filas de hasta 11 cuadras y una incertidumbre total sobre la disponibilidad de GNC. Familias enteras, incluyendo niños, soportan el frío mientras esperan poder cargar combustible.
Se cuestiona la falta de acción política y la ausencia de autoridades que brinden información o contención a los ciudadanos varados en las estaciones. La gestión pública es criticada por su ineficiencia ante una problemática que afecta a miles de personas.
Se destaca la solidaridad entre los automovilistas, quienes se ayudan mutuamente para empujar sus vehículos y compartir lo poco de gas que les queda, evidenciando la gravedad de la crisis y la necesidad de soluciones urgentes.