Se destaca la bendición de contar con el Espíritu Santo en nosotros, siendo templo del Espíritu Santo, lo cual representa una gran bendición en nuestra vida diaria.
Se explica que la vida abundante del Espíritu es una bendición del Nuevo Testamento, posterior a la muerte y resurrección de Cristo. En el Antiguo Testamento, la presencia del Espíritu no era permanente ni para todos, sino una acción soberana.