Europa atraviesa una ola de calor sin precedentes, caracterizada por una "cúpula de calor" generada por una masa de aire cálido proveniente del Sahara e impulsada por el anticiclón africano. Las temperaturas en algunos puntos del continente superan los 40 grados centígrados, generando una situación crítica.
Este fenómeno, que combina alta presión y humedad, ha provocado muertes, el cierre de escuelas y la cancelación de trenes. Francia es uno de los países más afectados, con alertas meteorológicas en su nivel máximo. El primer ministro francés, Sebastián Lecornu, informó sobre la grave situación.