Se reflexiona sobre la importancia de la enseñanza de la palabra de Dios y la voluntad del Padre como pilares de la familia y la congregación. Se enfatiza la necesidad de discernir si se está siguiendo la voluntad del Creador o la de líderes religiosos.
Se cita a Yeshua (Jesús) diciendo que nadie puede venir a él a menos que el Padre lo atraiga, y que todos los que escuchan y aprenden del Padre vienen a él. Se destaca la bendición de compartir el discipulado y la importancia de la colaboración para llevar el mensaje a la nación.