El pastor Cinalli criticó un "evangelio diferente" que reduce a Cristo a una mera válvula de escape o figura religiosa con valor catártico, en lugar de un modelo a seguir. Señaló que la falta de lectura de las Escrituras y estudio bíblico impide que las enseñanzas y la conducta de Jesús se transformen en una regla de vida.
Afirmó que los creyentes, al negar a Cristo con su comportamiento, provocan que su nombre sea vituperado. Lamentó que la santidad, castidad e integridad se hayan convertido en excepciones en la iglesia, especialmente en el liderazgo, y llamó a imitar al Cristo verdadero a través de la lectura de la palabra y la oración.