Se relata la declaración de una mujer que trabajaba en un boliche llamado Bullrich, donde supuestamente se ejercía la prostitución y se vendían drogas.
La fiscalía derivará esta información a fiscalías especializadas en trata de personas y drogas para su investigación.
Se aclara que este caso no está vinculado al femicidio de Agostina, aunque Claudio Barrelier frecuentaba el lugar y Andreani, imputada por encubrimiento, lo regentaba.