Carla, una víctima de trata, relata su experiencia en el boliche 'Guachitas', un lugar donde se realizaba explotación sexual y venta de drogas. Según su testimonio, las mujeres eran obligadas a mantener relaciones sexuales con clientes a cambio de dinero, y Soledad, una de las regenteadoras, se llevaba la mayor parte de las ganancias.
El lugar funcionaba como fachada para actividades ilegales, y se cree que también operaba como prostíbulo. Carla menciona que Luz Mila, pareja de Barrelier, se encargaba de la venta de drogas en la barra del boliche, mientras que Soledad administraba todo el negocio. La testigo afirma que había menores de edad trabajando en el lugar y que se consumían y vendían drogas a diario.