Una testigo clave, identificada como Carla, aporta detalles escalofriantes sobre la explotación sexual y el posible delito de trata de personas en el boliche "Huachitas". Según su relato, el lugar funcionaba como una red de prostitución donde se ofrecían "salidas" a hombres, con un reparto de ganancias entre la testigo y Soledad Andriani, imputada por encubrimiento.
Carla describe cómo se suministraban drogas a los clientes sin su consentimiento, y cómo ella misma consumía y vendía estupefacientes en el lugar. Afirma que muchas de las chicas que trabajaban allí eran menores de edad y se aprovechaban de su necesidad económica.
El testimonio también revela que se administraban drogas a las bebidas de los clientes sin su conocimiento, y que a las chicas se les exigían "extras" que no eran remunerados. La testigo relata haber sido víctima de suministro de drogas sin su consentimiento, lo que la llevó a sentirse mal y desorientada.