La cantidad de comedores y merenderos barriales en San Nicolás ha disminuido considerablemente, a pesar de la creciente necesidad en muchos barrios de la ciudad. Esta situación es calificada como "tristísima" y se atribuye a la imposibilidad de sostener estos espacios y a la "total ausencia" del Estado.
Se critica la destinación de grandes sumas de dinero a proyectos de "nula necesidad" en la ciudad, mientras no se invierte en la asistencia alimentaria, que la gente "pide a gritos". La población se ha acostumbrado a esta falta de apoyo, lo que genera un panorama preocupante en la asistencia social.