En San Nicolás, la cantidad de comedores y merenderos que han cerrado es "tristísimo", especialmente ante la creciente necesidad en muchos barrios de la ciudad. Los comedores no pueden sostenerse y el Estado está "totalmente ausente".
Una referente de una ONG de la zona sur de la ciudad explicó que hay muchos sectores vulnerables con graves dificultades para mantener a sus familias. La gente ya se acostumbró a que "comer una vez al día es una gloria" o a tener una sola merienda diaria para sus hijos. La situación es tan crítica que hay familias que buscan alimentos en la basura o recorren verdulerías y negocios pidiendo ayuda.
Se lamenta que se destine tanto dinero a "cosas que son realmente de nula necesidad" en la ciudad, en lugar de invertir en los lugares donde la gente "pide a gritos" ayuda, como la alimentación.