Se relató el caso de una mujer con problemas espirituales graves que encontró la libertad al perdonar a alguien que le había hecho mal, superando así la influencia maligna.
Se explicó que la falta de comunión y el resentimiento son obras de las tinieblas, y que acercarse a la luz de Jesús rompe el poder maligno.
Se afirmó que la luz de Dios expulsa los espíritus perturbadores y malignos, liberando a las personas de la opresión y permitiéndoles vivir una vida plena.