Se explica que al responder al llamado de Dios, se recibe un "paquete de bendiciones" con el poder de echar fuera demonios, sanar enfermos y liberar oprimidos en el nombre de Jesucristo.
Este poder se manifiesta a través de la fe, permitiendo que la enfermedad sea sanada, la deuda liberada y la opresión reemplazada por gozo.
Se enfatiza que el propósito del llamado es mostrar el poder de Dios en la tierra, pero se advierte sobre la importancia de la preparación espiritual del alma y las vestiduras espirituales para la venida de Cristo.