Se explica la doctrina de la Trinidad, argumentando que el uso del plural para referirse a Dios no implica la existencia de varios dioses, sino que se refiere a un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Se sostiene que las tres personas de la Deidad estuvieron involucradas en la creación del mundo, citando versículos bíblicos como Génesis 1:2 y Colosenses 1:16. Se enfatiza que el Espíritu Santo no es una fuerza invisible, sino Dios mismo, basándose en las palabras de Pedro a Ananías.
Se promueve la idea de que Dios debe tener la preeminencia en todas las actividades humanas, desde la construcción de edificios hasta los propósitos laborales y ministeriales, siguiendo el principio espiritual de poner a Dios en primer lugar, tal como la Biblia comienza y termina con Él.