Se realizó una oración de sanación pidiendo la intervención divina para liberar a las personas de males físicos y mentales. Se invocó el poder de Jesús para reprender toda acción del enemigo, ordenando la salida de demonios y la curación de enfermedades.
Se pidió a Dios que utilizara al pastor Jaime para continuar bendiciendo al pueblo, manifestando su poder en cada persona. Se enfatizó la autoridad del nombre de Jesús para deshacer todo mal, opresión, atadura, perturbación y malestar.