Se aconseja a la audiencia hacer lo que Daniel hizo para cambiar su vida, comenzando por un cambio interior y de manera de pensar, ver la vida y actuar.
Se enfatiza que solo Dios puede lograr esta transformación, brindando un corazón nuevo y ayudando a ver las cosas, personas y la vida de manera diferente.
Se muestra a Daniel con su familia, felices y contentos, como un ejemplo de lo que Dios puede hacer en la vida de quienes lo buscan y reconocen que sus fuerzas no son suficientes.