El árbitro somalí Omar Abdul Qadir Artan fue deportado de Estados Unidos al llegar al aeropuerto de Miami, impidiéndole dirigir en la Copa del Mundo. A pesar de tener sus papeles en regla, las autoridades estadounidenses argumentaron "betting concern", vinculándolo con posibles relaciones con personas involucradas en planes terroristas.
La FIFA lamentó el incidente, aunque reconoció no poder controlar todos los aspectos. La decisión de deportar al árbitro ha generado controversia y se suma a las tensiones geopolíticas que rodean el torneo.